jueves, 23 de abril de 2026

Día de las Infancias en México: hablar del feminicidio de niñas y adolescentes también es defender sus derechos

 

Cada 30 de abril, México conmemora el Día de las Infancias, una fecha que suele estar acompañada de celebraciones, festivales escolares y discursos sobre la importancia de proteger a niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, esta fecha también debe ser una oportunidad para mirar con seriedad las violaciones a los derechos humanos que persisten contra este sector de la población, especialmente contra las niñas y adolescentes, quienes enfrentan violencias específicas por razones de género.

Hablar de infancia también implica hablar de desigualdad, discriminación y violencia estructural. No podemos celebrar plenamente mientras en nuestro país siguen siendo asesinadas niñas y adolescentes por el hecho de ser mujeres. El feminicidio infantil y adolescente representa una de las expresiones más graves de esta realidad y una de las mayores deudas del Estado mexicano.

La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencias define la violencia contra las mujeres como cualquier acción u omisión basada en el género que cause o busque causar daño psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o incluso la muerte, tanto en el ámbito público como en el privado. Esta definición reconoce que la violencia no inicia con el asesinato, sino mucho antes: en el control, en el abuso, en la agresión cotidiana, en la negligencia institucional y en la normalización de la desigualdad.

La misma ley, en su artículo 21, define la violencia feminicida como la forma extrema de violencia de género contra mujeres, adolescentes y niñas, producto de la violación de sus derechos humanos y del ejercicio abusivo del poder. Esta violencia se expresa mediante conductas de odio, discriminación y agresiones que ponen en riesgo su vida o culminan en muertes violentas como el feminicidio.

Por su parte, el Código Penal Federal establece en su artículo 325 que comete feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género. La ley señala que estas razones existen cuando hay antecedentes de violencia, amenazas, abuso sexual, lesiones degradantes, relaciones de poder o cuando el cuerpo de la víctima es expuesto públicamente, entre otras circunstancias.

Es importante subrayar que el feminicidio no es un homicidio común. Es la consecuencia más extrema de una violencia sistemática y estructural sostenida por la desigualdad y por la tolerancia social e institucional hacia la violencia contra las mujeres. Cuando la víctima es una niña o una adolescente, la gravedad es aún mayor, porque se intersectan dos condiciones de vulnerabilidad: la edad y el género.

La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) ha documentado con claridad esta problemática. De enero a diciembre de 2024 se registraron 79 feminicidios de niñas y adolescentes de entre 0 y 17 años en el país. En 2025, aunque la cifra disminuyó a 63 casos, esto sigue significando que cada cinco días y medio una menor de edad fue asesinada por razones de género.

Además, la violencia con arma de fuego aumentó: mientras en 2024 se registraron 12 feminicidios con arma de fuego, en 2025 fueron 14. Esto demuestra que no estamos frente a hechos aislados, sino ante una violencia persistente que sigue arrebatando vidas.


De enero de 2015 a diciembre de 2025 se han registrado 889 feminicidios de niñas y adolescentes y 1,868 homicidios dolosos de mujeres de entre 0 y 17 años, lo que da un total de 2,757 asesinatos. Detrás de cada cifra hay una historia interrumpida, una familia rota y una falla institucional que no puede seguir siendo normalizada.

Aunque los datos muestran una disminución respecto a años anteriores, sería un error conformarnos con una baja estadística. La pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿por qué sigue siendo posible que una niña sea asesinada por razones de género en México?

Desde una perspectiva de derechos de la infancia, la respuesta obliga a revisar no solo la procuración de justicia, sino también la prevención. La violencia feminicida no aparece de un día para otro. Se construye desde la tolerancia a la violencia familiar, desde el silencio frente al abuso sexual, desde la revictimización institucional, desde la falta de educación en igualdad y desde la ausencia de políticas públicas efectivas.

Las niñas y adolescentes no necesitan discursos de protección; necesitan garantías reales de seguridad, acceso a la justicia, escuelas libres de violencia, instituciones que actúen con perspectiva de género y un Estado que coloque su vida y su dignidad en el centro de sus decisiones.

El Día de las Infancias debe ser también una fecha para exigir. Defender los derechos de niñas, niños y adolescentes implica reconocer que no todas las infancias viven las mismas condiciones y que las niñas enfrentan violencias específicas que requieren respuestas específicas.

No puede hablarse de bienestar infantil mientras persista el feminicidio de niñas y adolescentes. No puede haber celebración verdadera cuando el miedo sigue formando parte de su vida cotidiana. Y no puede haber justicia mientras la violencia siga encontrando impunidad.

Visibilizar esta realidad no busca opacar la conmemoración del 30 de abril, sino darle sentido. Porque proteger a las infancias también significa nombrar las violencias que las atraviesan y exigir que ninguna niña más sea asesinada por el simple hecho de ser mujer.

Fuentes consultadas

  1. Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2025). Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencias. México: Diario Oficial de la Federación.
  2. Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2025). Código Penal Federal, artículo 325. México: Diario Oficial de la Federación.
  3. Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM). (2024, 23 de septiembre). Feminicidio de niñas y adolescentes en México (a agosto de 2024). Blog de Notas. Recuperado de: https://blog.derechosinfancia.org.mx/2024/09/23/feminicidio-de-ninas-y-adolescentes-en-mexico-a-agosto-de-2024/
  4. Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM). (2026). Feminicidio de niñas y adolescentes en México (cifras actualizadas 2025). Blog de Notas y análisis con base en datos del SESNSP.
  5. Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). (2025). Información sobre violencia contra las mujeres. Incidencia delictiva y llamadas de emergencia 9-1-1. México: Gobierno de México.
  6. Secretaría de Gobernación. (2025). Estadísticas de incidencia delictiva del fuero común 2015-2025. México: Gobierno de México

jueves, 11 de septiembre de 2025

México y Chile: dos caminos frente al acoso laboral, la salud mental y el suicidio

México y Chile: dos caminos frente al acoso laboral, la salud mental y el suicidio

 

Autora: Ana Luisa Nerio Monroy[1]

Hablar de suicidio en México es hablar de una herida social que sigue abierta. Las cifras muestran que los jóvenes, especialmente los hombres, son quienes más se quitan la vida. La mayoría lo hace en sus hogares y mediante ahorcamiento. Pero detrás de esas estadísticas hay factores que rara vez se analizan con profundidad: la violencia laboral y sexual, que minan la dignidad de las personas y ponen en riesgo su salud mental.

México tiene un marco legal para enfrentar el acoso y hostigamiento sexual en el trabajo. La Ley Federal del Trabajo lo prohíbe y sanciona, mientras que la NOM-035-STPS-2018 obliga a identificar y prevenir riesgos psicosociales en los centros laborales. Además, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) cuenta con un Protocolo para prevenir, atender y sancionar la violencia laboral, que debe servir de guía a las empresas para establecer sus propios procedimientos.


Esto significa que, en México, las personas víctimas de acoso laboral y sexual no tienen que renunciar ni abandonar su empleo. Pueden reunir pruebas, elaborar un informe de incidentes, acudir a apoyo psicológico y denunciar tanto en el ámbito laboral (empresa, sindicato) como en instancias externas: PROFEDET, Comisiones de Derechos Humanos, Ministerio Público o INMUJERES. La ley también establece sanciones económicas a los patrones que toleren o faciliten estas conductas.

El contraste con Chile es revelador. Allá, la llamada Ley Karin apenas lleva un año en vigor (el 1ro de agosto se conmemoró el primer año de su implementación). Su origen fue trágico: el suicidio de Karin Salgado, una joven enfermera, detonó la exigencia de contar con un protocolo nacional contra el acoso laboral y sexual. Chile ha avanzado en normar lo que México ya tiene escrito en sus leyes y protocolos. Sin embargo, hay una diferencia clave: mientras en Chile se reconoce explícitamente el vínculo entre acoso y salud mental, en México aún falta estudiar y visibilizar el impacto que el acoso laboral y sexual tiene en el suicidio.

Las estadísticas muestran que los hombres se suicidan más, lo cual se relaciona con una masculinidad que prohíbe pedir ayuda y fomenta el silencio. Pero con las mujeres ocurre algo diferente: aunque las cifras de suicidio son menores, el acoso laboral y sexual golpea con fuerza sus vidas y su estabilidad emocional. El problema es que ese vínculo está poco explorado y muchas veces invisibilizado.

La salud mental es un derecho humano, no un privilegio. México ya tiene leyes, protocolos y sanciones, pero falta el paso más importante: reconocer que el acoso laboral y sexual puede empujar a las personas al borde del suicidio. Necesitamos datos, estudios y, sobre todo, voluntad política para poner este tema en el centro de la agenda.

Chile avanzó después de una tragedia. México tiene la oportunidad de adelantarse: de usar su marco legal para prevenir, proteger y garantizar ambientes laborales libres de violencia, antes de que más vidas se pierdan en silencio. Porque el derecho a un entorno de trabajo digno y seguro no es opcional: es una cuestión de vida o muerte.

 



[1] Maestra en RRII por la FCPyS de la UNAM con estudios derechos humanos, no discriminación y
género. Tallerista y activista. Autora de “La No Maternidad Elegida. ¡Mujeres que eligen no ser
madres y son felices!”, editado por Casa Bonsai (2023).  Integrante del Consejo Asesor del Comité
de Derechos Humanos Ajusco A.C. Opiniones a título personal. IG @nerio_analuisa
X:@aluisanerio


jueves, 30 de junio de 2022

¿Qué tienen en común Buzz, Yrma Lydia e Ingrid Coronado?. Hablemos de discriminación, violencia y machismo.

Autora: Ana Luisa Nerio Monroy

Esta última semana de junio tres temas han estado rondando por mi cabeza. El primero es el asunto de las escenas de una familia homoparental en la película de Disney Pixar, Buzz Lightyear; el segundo es el asesinato de la cantante Yrma Lidya Gamboa; y el tercero, los ataques a la conductora de televisión Ingrid Coronado a partir de la muerte de su ex cónyuge Fernando del Solar. En común a todos estos casos les atraviesan los mandatos de género, el machismo y la violencia contra las mujeres.

No había opinado acerca de la Película de Buzz porque quería ver yo misma si la escena multicitada era para tanto. Y la verdad coincido con mucho de lo que ya otras feministas, activistas de derechos humanos y del derecho a la no discriminación han señalado. Las escenas en donde se habla o presenta una familia homoparental, en este caso entre dos mujeres, es tan rápida que la verdad a menos que ya vayas tratando de encontrarla, puede pasarte de largo.  Realmente ninguna niña o ningún niño, de quienes estaban presentes en la misma sala de cine que yo, reparó en el asunto. Sin duda el gato robot causó más interés entre las infancias asistentes.

Para quienes no comparten la idea de que en este mundo la diversidad es una realidad y que existen personas con diferentes identidades de género y orientaciones sexuales la escena resultó ofensiva. Es más, en un chat grupal recibí un "aviso" importante advirtiendo que la ideología de género estaba apropiándose de los medios de comunicación y quería inculcar en los pobres e inocentes infantes ideas erróneas (digo esto último con ironía, obviamente).

La "ideología de género" es un término, utilizado por algunos grupos de personas cuyo objetivo es desacreditar al feminismo y los estudios de género, que cuestiona la libertad y diversidad sexual; que descalifica todo aquello que no esté en el marco de la heterosexualidad y de los roles y estereotipos que la cultura patriarcal y machista ha determinado como aceptables para las mujeres y los hombres.

Quienes etiquetan como “ideología” al respeto a la diversidad sexual suelen defender el modelo tradicional de familia como único posible. Además, consideran a todo aquello vinculado a la sexualidad como algo que debe controlarse, esconderse y castigarse, y se oponen a que las mujeres gocen de oportunidades y libertades equiparables a las de los hombres.

En la vida real hay parejas de todo tipo. Y con las críticas a una película que representa una, de muchas realidades, sólo se muestra la cultura de discriminación que aún persiste. Efectivamente podemos calificar de “lesbofobia” esa actitud en contra de un matrimonio y familia formado por dos mujeres. La película, y lo digo sin ser crítica de cine, aborda de forma sutil y tranquila el asunto. De manera normal ¡Como debe de ser! ¡Bueno! yo me enamoré de Buzz quien trata con gran naturalidad el tema y se muestra absolutamente empático y cariñoso con su amiga que es lesbiana. En ningún momento le resta valor, o cuestiona su amistad. Ella es. Punto. La naturalidad con la que el tema de las familias diversas se aborda en la película es maravillosa.

El siguiente tema es el feminicidio de Yrma Lydia Gamboa. Una cantante mexicana muy joven, veinteañera, asesinada a tiros en un restauran de la Ciudad de México por su esposo. Un hombre con poder, armado y con antecedentes de ser muy violento. Ella misma ya lo había acusado de violencia familiar y estaba tramitando su divorcio. Y así, porque sí,  porque puede... un hombre decide matar a su esposa porque ella quería el divorcio. El machismo y patriarcado funcionado a todo motor. Ella había osado romper las reglas, no cumplir con el mandato de género de callarse y aceptar los maltratos. Y fue “castigada” por ello. Por un macho, un hombre educado en una cultura y sociedad donde la vida de las mujeres puede ser arrebatada sin más. No hay manera de justificarlo, no hay argumento para defender lo indefendible. Si ella se equivocó al elegir pareja es otro tema. Él es un asesino. El presunto feminicida está detenido y bajo proceso. Esperemos se aplique la ley.

Finalmente, el tercer caso es el de la conductora Ingrid Coronado. Ingrid fue esposa de Fernando del Solar, ambos conductores y personas conocidas en los medios de comunicación que formaron una familia. Fernando enfermó de cáncer del pulmón y durante la etapa más difícil del cáncer, él e Ingrid se divorciaron. Ingrid fue tratada en redes sociales y algunos medios de comunicación como la “bruja mala del cuento”, la acusaron de abandonar a Fernando en el peor momento, de desleal, de interesada, de mal ser humano. Esta mujer recibió (y sigue recibiendo), una enorme cantidad de ataques, de comentarios machistas por ese divorcio. No importa que el señor Del Solar ya haya aclarado qué él también propició la separación, que él le pidió que se fuera de la casa. Que él estaba tan mal emocional, psicológica y físicamente que no había forma posible de convivir y que, de no irse, los hijos que tenían en común y la propia Ingrid se colocaban en una situación de gran estrés y maltrato. Como en muchas relaciones, lo más sano para todos era la separación.

Pero eso no importó. Ingrid sigue cargando con el estigma de haber abandonado a un hombre enfermo. La culpan de su enfermedad (¡Por favor, era cáncer de pulmón, no una gripe que se contagia!). Nuevamente los mandatos de género dictaban que ella debía aguantar, ella debía haberse quedado a cuidar de su esposo enfermo, no importaba si eso le generaba dolor, maltrato, estrés y afectaba a sus hijos. El patriarcado dicta que las mujeres estamos para los otros antes que para nosotras.

Fernando del Solar ha muerto. Muy triste y lamentable. Pero aquí en este mundo de los vivos se queda Ingrid para ser nuevamente objeto de comentarios y ataques machistas, sumamente violentos, que la descalifican e injurian porque suponen que ella no cumplió con el papel de buena esposa abnegada. No importa la verdad, no importa que el divorcio fuera asunto de dos. Lo que importa es lanzar odio contra una mujer. Una mujer que además ha trabajado mucho en recuperarse emocionalmente y estar bien para sus hijos.

El patriarcado como sistema opresor sigue funcionando, opera todos los días para reprimir, limitar y excluir a las mujeres y las personas que no encajan en el esquema de la heteronormatividad y de la sumisión. Este mes de junio nos presentó estos tres ejemplos que conocemos por haber sido del dominio público, pero en el día a día, hay cientos de parejas discriminadas por su orientación sexual, cientos de familias juzgadas por ser diferentes, cientos de mujeres asesinadas por su pareja sentimental y cientos de mujeres violentadas por no ajustarse a las normas que dicta el sistema patriarcal y machista que vivimos en México.

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martes, 14 de junio de 2022

Diversidad y orgullo LGBTIQ+: “El Vogue” como reivindicación del cuerpo y la expresión del género

 

Junio 2022

Autora: Ana Luisa Nerio Monroy

Próximamente se celebrará el Día del Orgullo LGBTIQ+ y dentro del amplio universo de expresiones culturales de esta población existe "El Vogue", un movimiento que reivindica a través del cuerpo, el movimiento, el baile y la vestimenta, el derecho a la identidad de género fuera de los márgenes de la heterosexualidad, del binarismo, el clasismo y los estereotipos de género, incluidos los de la belleza.

El “Vogue” surge en Nueva York (EUA) en la década de los sesenta, en lo barrios pobres donde la población latina, afro y LGBTI recurren al baile como una forma de liberación, de crítica y protesta frente a una sociedad de consumo que no les ve, o que las/los/les ignora. Una sociedad para la que sólo existen cuerpos blancos, delgados y bien formados. Si eres gorda(o), afro o latino, si tu piel no es blanca y perfecta, si no eres rubia… no existes. Y esto se reproduce en el mundo de la diversidad sexual. Para la publicidad, el mercado, el capitalismo y las marcas de renombre, una persona gay es razonablemente “aceptable” si es blanco, guapo y con poder adquisitivo.



Si eres gay (o lesbiana, trans, bisexual u otre) pobre, afro, latino, con sobrepeso, o sin un cuerpo dentro de los estándares de lo que califica como un cuerpo bello…no eres. Estás al margen. El Vogue combate esta exclusión mediante el cuerpo en movimiento. Su nombre viene de la afamada revista de modas Vogue, icónica publicación que mostraba y muestra a mujeres y hombres posando en bellos atuendos y luciendo rostros y cuerpos que encajan en modelos de belleza socialmente aceptados. Por ello, el movimiento Vogue, usa, entre otros recursos las poses de modelo y los movimientos de las pasarelas.  Es un juego para imitar a las y los modelos pero que va más allá al apropiarse del escenario; exponer la fuerza y valor que tiene cada persona de ser quien desea ser y mostrarse al mundo con orgullo. Hacer patente la diversidad corporal es parte del Vogue.




El Vogue es también un tipo de baile que expresa a través del cuerpo el “orgullo de ser”. Que te permite mostrar tu feminidad o masculinidad montada(o) en unos tacones que te animan a que con movimientos que pueden ir desde lo felino hasta lo muy brinco de “conejo”, cada persona se libere, se manifieste en todo su esplendor sin miedo a que se le juzgue.

La vestimenta es importante porque es parte de la expresión de género y de la identidad. En el Vogue hay gran variedad de gustos. Hay quien desea ser una princesa y modelar con una crinolina y escote; habrá quien desea lucir plumas, arneses o corset, vestirse de sirena, en mallas o en traje de cuero o con ropa tipo pasarela de marca de lata gamma o couture. Lo que es común es que quien participa del baile o actividad Vogue, luzca radiante, espectacular y se sienta cómoda. Las prendas de vestir no tienen género. Los colores no tienen género. Los movimientos de baile no tienen género. Los tacones no son de uso exclusivo de las mujeres. Eso reivindica el Vogue. ¿Estás cómoda (o), en tacones? ¡Úsalos!

El Vogue es mucho más que un baile o un grupo de personas que se reúnen para bailar, modelar o caminar “sexis” en una pasarela, realizar poses e imitar a Madonna y su famosa canción y coreografía llamada precisamente “Vogue”. El Vogue es un movimiento contra la homofobia y la discriminación, pues brinda apoyo ya que cuenta con casas donde se da alojamiento a las personas que son rechazadas y a quienes sus familias “corre” o expulsa por reconocerse como una persona LGBTI. En México existen algunas de estas casas. El Vogue es un movimiento de inclusión para que todas las personas puedan sentirse libres de ser quienes son, evitar el clasismo, racismo, la homofobia, el machismo, la heteronorma y binarismo. Así que.. “Strike a pose and let to your body move with the music”.

 

Ana Luisa Nerio Monroy

Twitter: @aluisanerio

Opiniones personales.

UNAM/RRII/DDHH/Género/Inclusión/She/Her/Ella/Amante del café, flores, plantas, tazas y maquillaje//Doglover

 


miércoles, 4 de mayo de 2022

La no maternidad elegida

 

La no maternidad elegida

Autora: Ana Luisa Nerio Monroy

@aluisanerio

Este texto fue publicado originalmente en México Social (https://www.mexicosocial.org/la-no-maternidad-elegida/), el 3 de mayo de 2022.

Desde hace aproximadamente 30 años se observa un decremento en la tasa de fecundidad en México. Es decir, cada vez hay menos nacimientos. De acuerdo con el INEGI, en los años 70, una mujer tenía en promedio siete hijos o hijas. Para el 2014 la cifra había bajado a 2.2 y en 2020 la tasa de fecundidad se encontraba en 1.9 hijos(as) por mujer, cifra que se considera por debajo de la tasa de reemplazo y que desde el punto de vista demográfico es lo recomendable, para poder tener un crecimiento poblacional equilibrado.



Existen factores de salud, sociales, culturales y económicos que pueden contribuir a explicar el porqué de este cambio.  En este texto me voy a referir a uno que ha sido explorado, visibilizado y defendido en años recientes, sobre todo en Europa y Estados Unidos, pero todavía muy poco en México: la no maternidad elegida.

El deseo de ser madre no es universal ni innato, esa es una creencia cultural que por años ha perseguido a las mujeres. No existe eso del instinto natural de ser madre, aunque a muchas personas les cueste trabajo entenderlo, aceptarlo y respetarlo. En 2011 la psicóloga Jody Day acuñó el término NoMo, que significa “not” y “mother”, para referirse a la decisión y situación de “no madre” en la que se encuentran muchas mujeres. NoMo nació como un término que se convirtió en un movimiento que surgió para apoyar emocionalmente a las mujeres que, como Day, no podían ser madres por distintas razones, entre ellas, los problemas de fertilidad. El movimiento se ha ampliado para hacer visibles los derechos de mujeres que eligieron no ser madres o aquellas con otros motivos para no procrear.

Y es que como han señalado muchas feministas, la maternidad no es un destino, es un trabajo de amor y como todo trabajo debe ser deseado y elegido. Elegir no ser madre es una experiencia tan única y diferente como sí serlo. Pero aún hoy en día, con todo el avance de los derechos de las mujeres y del feminismo, resulta que elegir no ser madre es una especie de lucha constante para no ser discriminada o estigmatizada. Medios de comunicación, familia y sociedad bombardean a las mujeres con mensajes que cuestionan su falta de deseo de tener descendencia. ¿Y para cuándo un hijo? ¡Se te están pasando los años! ¡Te vas a arrepentir de no tener hijes! ¿Te vas a perder de la experiencia maravillosa de ser madre? ¿Quién te va a cuidar cuando seas vieja?

Alrededor de la no maternidad elegida (y también de la que por otras razones no se da, por supuesto), se presentan un montón de cuestionamientos. Pero considero que es sobre la no maternidad elegida sobre la cual existe aún mayor estigma. ¿Cómo es que una mujer puede decidir, elegir, de manera libre, voluntaria, consciente que no quiere ser madre, ni ahora no nunca? Aún resulta chocante para muchas culturas y sociedades que una mujer no tenga “instinto maternal”, aún pareciera que, al nacer mujer, ya naces con el “chip” de la maternidad, con ese instinto. Y resulta que no. Que hay mujeres que desean ser madres y otras que no.

Las mujeres que eligen no ser madres no tienen problemas psicológicos, no son odiadoras de niñas y niños y no son seres egoístas. Existen historias personales, razones culturales, sociales y económicas, circunstancias de vida que pueden llevar a una mujer a decidir no ejercer su derecho a la maternidad. Si bien se ha observado que las mujeres con más años de estudio y en zonas urbanas suelen tener menos hijos o no tenerlos, por lo que el proyecto de vida profesional puede ser un importante factor para elegir no ser madre, esta no es la única razón. Muchas mujeres no encuentran la pareja adecuada con quien compartir un proyecto de materno-paternidad o de familia. En países como México y en el resto de América Latina, las mujeres son las principales responsables de la crianza y no existen las estructuras culturales y sociales, ni los apoyos institucionales para que puedan gozar de sus maternidades con derechos como salud, educación, trabajo, esparcimiento y seguridad, sin perder autonomía, independencia e individualidad.

Alrededor del “Día de las Madres”, celebrado en nuestro país cada 10 de mayo, se señala la importancia de la maternidad y los derechos, retos y desafíos que nuestra sociedad tiene para que las mujeres puedan elegir ser madres de manera sana, libre, feliz y gozosa.  Pero también es tiempo de que reflexionemos sobre el derecho que tienen las mujeres de elegir no ser madres. Dejar de estigmatizar y discriminar a las no madres, es necesario para avanzar en el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres desde un verdadero enfoque integral y con perspectiva de género.

Fuentes consultadas:

INEGI: Nuevo escenario de baja fecundidad en México a partir de información censal, enero 2022. En Edición: Vol.12, Núm. 3 por Cecilia Inés Gayet and Fátima Juárez.

Gaceta UNAM: “Mujeres NoMo: Decisión de no tener hijos”, enero 2020.

Gaceta UNAM: NOMO´s, diciembre 2016.

 

 



[1] Consultora independiente en derechos humanos y género

lunes, 18 de abril de 2022

¿Calladita te ves más bonita?... ¡Pues me voy a poner bien fea!

 


¿Calladitas nos vemos más bonitas? 


Autora: Ana Luisa Nerio Monroy
18/04/22

Esta imagen tomada de Internet ¡Me fascino¡ Retoma una frase o refrán de uso popular muy común en México: "Calladita te ves más bonita", dice el patriarcado, sociedad machista, lenguaje sexista... ) y entonces  la respuesta es "Pues me voy a poner bien fea, querido", contesta el feminismo, la igualdad de género, los derechos humanos, las mujeres que que no están dispuestas a que las callen.


 

¿A cuántas de nosotras nos la han dicho o la hemos utilizado? (Sí, reconozcamos que la hemos usado, tal vez en un contexto o con una intención distinta pero la hemos usado). Y es verdad que cada quien es dueña (o dueño) de su silencio o de su palabra. Y es cierto que muchas veces callamos por prudencia, por no entrar en debates con alguna persona necia. Porque a veces nuestra paz mental vale más que ganar una discusión. Callamos porque no tenemos nada que decir o porque hay tanto que decir que no encontramos las palabras.

Pero también es cierto que en el caso de las mujeres esta frase se nos ha repetido por muchos años para silenciarnos. Para no incomodar a los otros y esos "otros" suelen ser hombres. Se nos pide callar para no contrariar a la sociedad (machista) y a la cultura (machista). Porque la voz y la opinión de las mujeres no es valorada (todavía hoy) en condiciones de igualdad frente a la de los hombres.
 
¡Y por favor¡ No me digan que las mujeres hablamos y mucho, que somos muy comunicativas y que el problema es callarnos...¡Esos son comentarios sexistas y machistas! Es la salida fácil del supuesto "humor", para no reconocer que las mujeres siguen en condiciones de desigualdad en todos los ámbitos.

¿Y por qué vincular el silencio con la belleza? ¿Es acaso una referencia al ideal romántico de las mujeres tristes, melancólicas y calladas en cuya virtud reposan las aspiraciones de la cultura patriarcal?, ¿Acaso una mujer que se expresa, que habla, que comenta, que reflexiona o cuestiona es más o menos bella que otra que calla? 

Callar debe ser un acto voluntario, una decisión tomada porque al evaluar una situación preferimos guardarnos nuestra palabra. El silencio no debe ser impuesto por otros u otras. Por como están las cosas en este país, con  mujeres y niñas violentadas, desaparecidas y asesinadas todos los días, es claro que muchas deseamos no sólo  deseamos hablar...sino por momentos gritar y gritar muy fuerte.

¿Y ustedes han usado esa frase? ¿En qué contexto? 

Twitter; @aluisanerio 








jueves, 8 de abril de 2021

Importancia del lenguaje inclusivo

 

Importancia del lenguaje inclusivo

Autora: Ana Luisa Nerio Monroy

Utilizar el lenguaje inclusivo cobra cada vez más importancia para lograr la igualdad de género.  Como ya lo ha señalado el filósofo y escritor George Steiner “Lo que no se nombra no existe”. Y las mujeres, así como otros grupos de población han sido omitidas del lenguaje durante muchos años. No es raro que con el avance de las diversas corrientes del feminismo y de los estudios de género, el lenguaje incluyente y no sexista también se haga presente cada vez con más fuerza.

Uno de los argumentos de quienes se oponen al uso del lenguaje inclusivo (uso de manera indistinta lenguaje inclusivo, lenguaje incluyente y lenguaje incluyente y no sexista para fines de economía del lenguaje), señala que en el masculino genérico están incluidas todas las personas y por supuesto las mujeres. Así, deberíamos entender que si dicen “el hombre ha logrado a través de la ciencia y el conocimiento elevar la calidad de vida de la población mundial”, las mujeres debemos sentirnos incluidas. Si en un salón de clases la maestra nos dice “niños, pueden salir al patio y tomar su descanso y refrigerio”, las niñas deben sentirse incluidas. Y sí, así lo hemos hecho por cientos, miles de años. Nos hemos acostumbrado o mal acostumbrado a formar parte del masculino genérico. ¿Por qué?




Porque nuestra cultura es patriarcal y androcéntrica[1]. Recordemos que en la historia de la humanidad el sistema patriarcal ha dominado en todas las culturas. El paterfamilias o padre de familia era quien tenía el poder sobre niñas y niños, mujeres, personas mayores y otros hombres vistos como menos fuertes.  Así que nombrar a quienes eran invisibles o poco importantes desde el punto de vista masculino, no tenía mayor razón de ser.

Ese es el poder del lenguaje inclusivo, esa es su importancia: contribuir a hacer visibles a las mujeres y sacarlas de esos rincones oscuros donde fueron confinadas para no reconocer sus diversos aportes a la humanidad. Se ha documentado que en todos los tiempos y culturas ha habido mujeres realizando contribuciones en las artes, la ciencia, tecnología y la política, cuyos nombres se ocultaron, omitieron o borraron. Cada vez más, salen a la luz descubrimientos, inventos y obras que fueron robadas para ser publicadas bajo el nombre de un varón. Por eso hablar hoy de las mujeres y utilizar lenguaje inclusivo es tan importante, tan políticamente trascendente y sobre todo tan éticamente necesario.

Se habla del derecho a ser nombradas, porque el lenguaje vuelve real las cosas. Al llamar “silla” a un objeto, nuestro cerebro lo asocia con una forma, le da cuerpo, sentido, vida. La silla podría existir o no, pero no es tal, no existe realmente hasta que se le nombra. Nombrar a las mujeres, hablar en femenino cuando esto sea posible es un deber ético. Decir presidenta, jueza, magistrada, ingeniera, abogada, científica, directora o astronauta tiene un peso real y simbólico para la psique de las personas, en particular para las niñas y mujeres jóvenes.

Utilizar lenguaje inclusivo no implica necesariamente acabar con la gramática o el uso correcto del español, ya que ésta es una lengua muy rica, que nos da muchas opciones. Utilizar lenguaje inclusivo no implica cambiar todas las palabras a femenino, sino buscar fórmulas para incluir a las mujeres y otros grupos de población. Y cuando las mujeres estén presentes nombrarlas.  

Enfoque DH

Enfoquedh.blogspot.com

@aluisanerio



[1] Androcéntrica: centrada en el hombre, que toma al hombre como centro y referente de todo.